Intervención de Karina Delfino, Presidenta de la Juventud Socialista

XXX CONGRESO ORDINARIO GENERAL
PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE

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Santiago, 29 de enero de 2016

Estimados compañeros y compañeras

Este 30° Congreso del Partido Socialista de Chile lleva por nombre a una de las compañeras más valientes que ha tenido nuestro partido. Michelle Peña encarna la más pura convicción que tuvieron miles de compañeros que entregaron su vida por un país libre, más justo y más igualitario. Cuando el tirano quiso acabar con nuestra historia, fueron ellos quienes no permitieron que la fuerza nos avasallara. Michelle Peña, Carlos Lorca, Carolina Wiff, Ricardo Lagos Salinas, Ariel Mancilla y tantos otros, merecen nuestro más profundo reconocimiento.

Nuestro partido ha sido partícipe de gran parte de la historia de nuestro país. Protagonista de sus principales cambios, de las reformas que han hecho avanzar a Chile en la senda de la igualdad. Y hoy, con más de 80 años de existencia, seguimos forjando la historia de la mano del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

Actualmente, el desafío político es mayor. Debemos reivindicar el valor de la política. Dignificarla. Sólo mediante la política se pueden hacer cambios trascendentales en nuestro país. Es tarea de los socialistas trabajar arduamente para que las personas vuelvan a confiar en nosotros. Debemos hacer coincidir el relato político con la práctica cotidiana, que nuestro discurso se vea reflejado en acciones concretas.

Se debe dignificar la política para derrotar la desigualdad social, que está expresada en diversos ámbitos de nuestra sociedad.

Chile es uno de los países más desiguales del mundo, en el cual más de un millón de personas gana el sueldo mínimo o menos, y más del 50% de los trabajadores no supera los $260.000 líquido al mes. Un 75% de jóvenes, entre 14 y 24 años, tiene ingresos menores a $230.000.

Un país en el que el nivel educacional está fuertemente determinado por la capacidad de pago de los padres. A modo de ejemplo, uno de los mejores colegios particulares pagados de Chile tiene una mensualidad que asciende a los $500.000, y su puntaje promedio en la última Prueba de Selección Académica sobrepasa los 680 puntos. Por su parte, los colegios municipales están muy por debajo de ese promedio. A su vez, los gerentes de las grandes empresas provienen solo de cinco colegios.

La estructura social chilena está fuertemente segregada por nivel socioeconómico; y la desigualdad se genera precisamente en la base social. Se podría casi predecir la ocupación de una persona, conociendo el lugar de nacimiento y el colegio en el cual estudió. Aquellos que pagan altísimas sumas de dinero por la escolaridad tienen casi asegurado su cupo en las universidades prestigiosas, mientras que aquellos que estudian en colegios públicos el camino se les hace mucho más difícil y dificultoso. Y así, se va reproduciendo la estructura social de la desigualdad.

Pero nosotros no creemos en esa reproducción casi automática de la estructura social. Es por eso que somos socialistas. Queremos cambiar la sociedad. Queremos cambiar Chile. Hacerlo más justo e igualitario. Creemos en una sociedad distinta, mejor, más fraterna.

Por eso apoyamos el programa transformador de la Presidenta Michelle Bachelet, y a su gobierno. Y reconocemos que durante este periodo se ha avanzado mucho. Se aprobó una reforma tributaria con el objeto de financiar la gratuidad universitaria, se puso fin al sistema binominal y se aprobó el acuerdo de unión civil.

Y debemos seguir avanzando, consolidando, y profundizando las reformas.

Debemos manifestar con más fuerza que nunca nuestra férrea defensa a la educación pública y fortalecerla. A generar un nuevo sistema de acceso a la educación superior, y a seguir avanzando en la gratuidad universitaria. De esta forma pasaremos a concebir la educación como un derecho social y no como un bien de consumo.

Debemos apoyar con fuerza la discusión sobre la nueva constitución, y abocarnos al proceso constituyente, para generar un nuevo pacto social para nuestro país. Chile necesita una nueva constitución, nacida en democracia.

A su vez, necesitamos una profunda reforma a la salud, que evite las largas esperas en las urgencias y los meses por un especialista. Un sistema que asegure el igual acceso a todas las personas, indistintamente de su estrato social.

De la misma manera, reafirmamos nuestro compromiso con el matrimonio igualitario. Entendiéndolo como un avance en materia de derechos.

Se hace evidente que la tarea es ardua, y que para avanzar en un Chile más igualitario se requiere de otro periodo de gobierno. Por eso es fundamental mantener unida a la Nueva Mayoría, nadie sobra en este pacto político y social. Y no debemos caer en las provocaciones de algunos conservadores que nos pretenden dividir.

No caeremos en confusiones. El enemigo es la derecha. Son los mismos que en el pasado no dudaron en pactar con EE.UU para hacer caer al gobierno de Salvador Allende. Ellos mismos son los que no creen en las reformas que se están impulsando y no dudarán un segundo en retroceder si llegaran al poder.

Es por eso que la elección municipal cobra especial relevancia política. Debemos desplegarnos en cada una de nuestras localidades. Y para eso, necesitamos más mujeres y más jóvenes empoderándose de sus espacios. Exigimos primarias legales para elegir los candidatos de la Nueva Mayoría. Se debe respetar el legítimo derecho a competir.

Me gustaría hacer un último énfasis. Para poder consolidar los cambios y seguir avanzando, también necesitamos elevar el estándar ético. Es este Congreso el llamado a generar un marco mínimo respecto a lo que se espera de la ética socialista.

Como Juventud Socialista de Chile, manifestamos con fuerza que todos aquellos que estén involucrados en irregularidades no deberán ser candidatos a las elecciones populares por parte del Partido Socialista de Chile.

Sin embargo, el estándar ético debe ser más elevado, y aún cuando no se haya cometido delito alguno, todos los que concurrieron a solicitar recursos a quienes tienen las manos manchadas con sangre no debiesen ser parte de nuestras filas.

La política se debe entender como una profesión y no como una forma para obtener beneficio propio; y, todo aquel que no entienda o no comparta un mínimo estándar ético socialista, no tiene nada que hacer en nuestra casa, la casa de la izquierda.

Soy una fiel militante del socialismo joven, admiro la figura de Lorca y de Allende. Me siento orgullosa de militar en un Partido y una Juventud seria y responsable, con más de ochenta años de historia. La invitación es a seguir construyendo socialismo chileno, a seguir luchando para derrotar la desigualdad, con la convicción y fortaleza de nuestros mártires. Con la frente en alto.

Estoy orgullosa de pertenecer a nuestra querida JS y en haberme convertido en la primera mujer Presidenta.

Muchas gracias!

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